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sábado, 18 de enero de 2020

5 CURIOSIDADES DE LA PLAZA MAYOR DE CIUDAD RODRIGO



Nuestra querida Plaza Mayor ha sido testigo de innumerables acontecimientos y celebraciones a lo largo de los siglos…  Ha visto festejos taurinos, procesiones, conciertos, mercados, ejecuciones… Si, ejecuciones. Ese espacio amable y familiar en el que hoy locales y turistas toman unas cañas acompañadas por alguna tapa de farinato, fue para algunos el último lugar que vieron sus ojos antes de cerrarlos por última vez. De hecho, en un poste del Consistorio se ubicaban las argollas del rollo de la plaza, donde se hacía escarnio público de los presos o penados. Fueron retiradas en 1834, cuando durante el periodo liberal fue ordenada la eliminación de símbolos de vasallaje del antiguo régimen. Y es que este lugar lleva siglos y siglos de historia siendo un órgano vital de la ciudad. 

Hoy desvelamos cinco curiosidades que paseándola jamás te imaginarías….

1.- Si hay un tipo de secretos que nos fascinan son esos que no están al alcance de cualquiera, esos que no se pueden ver a pie de calle… Esto es lo que ocurre con las mazmorras de la cárcel Real que se ubicó en el edificio que posteriormente acogió también la Antigua Audiencia. Exactamente en la parte baja, en el lugar que ocupa hoy parte de la Cafetería Arcos, así como en su sótano, se ubicaban las antiguas mazmorras de la cárcel. ¿Quiénes serían los presos que ocuparon esas mazmorras? ¿Qué historias alucinantes ocurrirían entre estas paredes? Sin duda, un fantástico secreto que nos muestra una vez más, que aquí en Ciudad Rodrigo, nada es lo que parece…

Antigua Mazmorra


2.- ¿Os habéis fijado alguna vez que la Plaza Mayor no es rectangular? El motivo de esta irregularidad se remonta al año 1558, cuando se plantea el ensanche de la Plaza. Para que tan importante proyecto se llevase a cabo, se procede al derribo de algunas de las casas de la parte izquierda del ayuntamiento, es decir, la parte donde se ubicaban las casas más nobles del ágora. Sin embargo, si nos fijamos bien, es desde la Casa del Marqués de Cerralbo, (actual farmacia de Abarca) hacia el ayuntamiento cuando la plaza es más estrecha. Fue el poderoso marqués quien se negó en rotundo a derribar su impresionante casa. Por ese motivo la plaza mirobrigense no tiene una forma rectangular…



3.- ¿Sabéis que fue en la Plaza Mayor donde hace siglos aparecieron las Tres Columnas? En el espacio que hay entre la iglesia de la Tercera Orden y la casa de los Cueto, fueron encontradas las columnas romanas junto a unas piedras augustales. Las Tres columnas llevan siendo el escudo de la ciudad desde el siglo XII. Primeramente se ubicaron en la Plaza Mayor, a la izquierda del Ayuntamiento, donde en el siglo XVI se construyeron las carnicerías públicas, hoy desaparecidas. Precisamente por la construcción de estas carnicerías las Tres Columnas fueron trasladadas a la derecha del ayuntamiento. En la plaza se mantuvieron durante 346 años, hasta que se proyectó la construcción del ala derecha del ayuntamiento en el lugar en el que se encontraba la antigua iglesia de san Juan Bautista. En el año 1903 las Tres Columnas fueron desmontadas en bastante malas condiciones y algunas de sus piedras sufrieron considerables daños. Durante 19 años estuvieron desmontadas y olvidadas en un rincón a la salida de puerta del "Registro" primero y junto al actual colegio de san Francisco después. Es en 1922 cuando se procede a su montaje en la rotonda del Árbol Gordo. Sin embargo, de los 7 tambores de piedra que poseía cada columna, se mantienen solamente 6 perdiendo parte considerable de su altura original. Es posible que alguno de ellos se perdiese o rompiese durante la larga época de abandono. 

Tres Columnas en la plaza Mayor

4.- ¿Os habéis fijado que en la Plaza Mayor hay una mujer desnuda? Si, habéis leído bien. Si los salmantinos tienen la rana, nosotros tenemos una figura femenina desnuda con las piernas abiertas en plena Plaza Mayor de la ciudad. ¡Desde aquí os retamos a buscarla.!
Se dice que en su tallado original la mujer estaba dando a luz y entre sus piernas desnudas asomaba la cabeza de un bebé. Sin embargo, un obispo de la época, escandalizado por tal imagen, ordenó limar la cabeza del niño, dándole sin pretenderlo una connotación más sexual que la que originalmente tenía.  





5.- ¿Sabéis que antiguamente la tradicional plaza de toros de Carnaval se montaba en la parte inferior de la plaza? Gracias a documentación histórica se sabe que, al menos desde el siglo XVII, el portal que hoy ocupa la Hospedería Castilla Plaza Mayor y el adjunto kiosko de prensa, ocupaban el corral de la antigua Casa, propiedad de los frailes premostratenses del convento de la Caridad y servían como toriles en carnaval. Tras muchos años de quejas vecinales, en 1906 se cambió la ubicación del coso taurino durante el Carnaval a la parte superior de la plaza, instalándose desde entonces, los toriles en el ala derecha del Ayuntamiento. 

Plaza de toros montada en la parte inferior de la Plaza Mayor, antes de 1906

Esperamos que os hayan gustado estas curiosidades sobre la Plaza Mayor de Ciudad Rodrigo. ¡Si conocéis alguna más, no dudéis en compartirla!


miércoles, 9 de noviembre de 2016

Ciudad Rodrigo, un paseo por la Historia.

Ciudad Rodrigo, incluido en las redes: "Pueblos más Bonitos de España" y "Villas más Bonitas de la Tierra", fue uno de los primeros lugares de España, en ser declarado "Conjunto Histórico Artístico", pudiendo afirmar sin miedo a equivocarnos que es una de las poblaciones más interesantes de Europa. 

Verraco Wetón, en la Plaza del Castillo
Hace más de 3.000 años, fue lugar de asentamiento weton, de cuya época es el verraco de piedra situado en la Plaza del Castillo, o el ídolo expuesto en el llamado Palacio de Monctezuma o Casa de la Cultura. Posteriormente, fue lugar de asentamiento romano, época de la que datan las Tres Columnas convertidas en Escudo de la ciudad desde la Edad Media. 

Ciudad Rodrigo, antigua ciudad de los Trastámaras, ha sido testigo de innumerables guerras debido a su estratégica situación fronteriza y cuna de importantes casas nobles, pues ya a mediados del siglo XV, en Ciudad Rodrigo estaban empadronadas más de 30 casas nobles. Gracias a está época dorada vivida en la ciudad durante los siglos XV y XVI, aún podemos observar por sus adoquinadas calles decenas de palacios y casas señoriales. 

Tres Columnas romanas, Escudo de la ciudad
Dentro de los límites del Obispado de Ciudad Rodrigo, se creó la conocida Orden de Alcántara, y en esta ciudad, tuvieron importante presencia las órdenes militares de "San Juan de Malta" y de los "Caballeros Templarios", por ella han pasado prácticamente todos los reyes desde tiempos inmemoriales: Alfonso IX, cuando estuvo en Ciudad Rodrigo, se hospedó en las casas que el linaje Garci-López poseía en lo que fue la antigua judería; el rey don Pedro, cuando vino a la ciudad, se hospedó en un palacio que existía en el Arrabal de San Francisco; el rey don Juan I, asiduo visitante de Ciudad Rodrigo, aquí creó el título de Condestable de Castilla, don Juan II, se alojó en el palacio de los Gómez de Herrera... ya que durante algún tiempo, los nobles linajes mirobrigenses, se disputaban la hospitalidad de los monarcas. 

Ciudad Rodrigo, aún conserva su carácter... ese sello que la hace tan interesante. ¿Te atreves a dar un paseo por su historia?

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lunes, 20 de junio de 2016

10 DETALLES CURIOSOS DE CIUDAD RODRIGO QUE NO APARECEN EN LOS PLANOS TURÍSTICOS

Top Ten de los 10 Detalles de Ciudad Rodrigo, que no suelen aparecer marcados en los planos turísticos y creemos que no debéis dejar pasar desapercibidos, bien por su importancia histórica, por su curiosidad legendaria o simplemente por su belleza. 

1.- BOMBAS EN LA CATEDRAL

Cuando se observe la Catedral desde la Plaza de Herrasti, aconsejamos prestar atención a unas concavidades esparcidas por toda esta parte de la fachada.

Estos desperfectos, no son otra cosa que las cicatrices que la Guerra de la Independencia dejó en la Catedral, ya que pertenecen a los impactos de las bombas de cañón que las tropas de Napoleón lanzaban contra la ciudad desde el llamado Teso de San Francisco, situado enfrente de la zona de la muralla conocida como la Brecha Grande.












2.- TALLAS DE CARÁCTER PROFANO EN EL CORO DE LA CATEDRAL. 

Talla del Coro de la Catedral de C. Rodrigo
Desde este Blog, aconsejamos a cualquier visitante, que no deje de acceder a la Catedral de Santa María (s. XII), declarada Monumento Nacional. La entrada turística incluye la Catedral de Santa María, el Coro, el pórtico del Perdón con un audiovisual cada hora y el Museo Catedralicio. (Adultos: 3€)


Recomendamos, que prestéis atención a las satíricas figuras de carácter profano talladas en el espléndido Coro, obra de Rodrigo Alemán, quien en las 72 sillas de este coro, puso de manifiesto su amplia imaginación. 

Detalle del Coro












    3.- TALLAS EN PIEDRA EN EL CLAUSTRO DE LA CATEDRAL

Talla en Piedra en el Claustro
    Siguiendo con la visita a la Catedral, en el Claustro, aconsejamos prestar atención a las pequeñas y curiosas imágenes talladas en piedra en las basas de las columnas, en las cuales recomendamos fijarse detalladamente, ya que están ricamente historiadas con escenas de guerra o de la vida cotidiana.
      Como curiosidad, veréis que en uno de los laterales del claustro, falta una columna, o eso parece... Pues no falta, porque nunca estuvo,
el agujero donde debía ir la columna, es donde está un antiguo pozo,
el cual aún contiene agua. 

Otros puntos de esta visita en los que también aconsejamos reparar, es en los sepulcros y losas lapidarias del interior de la Catedral. Algunas de ellas cuentan con interesantes historias legendarias, como la de "La Coronada", la de "El Obispo resucitado", o el impresionante sepulcro obra de Mitata, del caballero Pedro Fernández de Gata, propietario del palacio que se ubicó donde en la actualidad está el  Hotel Arcos.

4.- LA PRIMERA ESCULTURA DEL MUNDO DE SAN FRANCISCO DE ASIS

En una de las bóvedas del interior de la Catedral, se encuentra una imagen de San Francisco de Asís, en realidad es la primera imagen del mundo del santo, y la única que se hizo estando aún en vida. San Francisco de Asís visitó Ciudad Rodrigo en el año 1214, viviendo aquí cerca de 2 meses y marcando sobremanera a los mirobrigenses la vida del peregrino, por ello se decidió tallar su imagen en una de las bóvedas de la catedral, que en ese tiempo estaba aún en obras.

1ª Escultura San Francisco

Tras los muchos debates sobre cómo era el hábito original del santo, muchos son los franciscanos y estudiosos que han venido hasta Ciudad Rodrigo, para ver esta imagen en la cual se ve a Francisco de Asís, siendo aún peregrino para estudiar en ella las características del hábito original. 


    5.- ALDABA EN FORMA DE MANO OBRA DE MARIANO BENLLIURE
Aldaba obra de Benlliure c/ Juan Arias
 En la Calle Juan Arias y en la casa del mismo nombre, destaca uno de los elementos que probablemente sean de los más fotografiados de Ciudad Rodrigo. Un precioso llamador en forma de mano, obra del famoso escultor Mariano Benlliure, quien fue amigo de la familia y se alojó varias veces en esta casa. Las malas lenguas, cuentan que el escultor era en secreto amante de la mujer de su amigo, y la mano del llamador era una réplica de la mano de su amada, para así poder tocarla sin temor a las miradas indiscretas.

En la antigüedad, los llamadores o aldabas, tenían un significado de protección y solían tener forma de mano, siendo este el simbolismo más hospitalario o de un animal feroz (en Ciudad Rodrigo, las hay en forma de jabalí). En Castilla, aún perdura la expresión "agarrarse a buenas aldabas", cuyo significado alude a al hecho de acogerse a la protecciòn de algún amigo poderoso. Ya que en la Baja Edad Media, agarrarse a una aldaba servía para solicitar beneficio de asilo.


6.- CASA DE LOS CUERNOS 


En la Rua del Sol, está la conocida popularmente como "Casa de los Cuernos". Aunque en la actualidad, este edificio es relativamente de nueva construcción, pues la antigua casa fue destruída durante la Guerra de la Independencia, aún se conserva en ella un detalle de la antigua casa en la fachada; un friso tallado en piedra con "un busto de un hombre y otro de una dama, unidos por guirnaldas con una calavera en el medio", simboliza el amor matrimonial que se tenían los antiguos propietarios de la casa, amor que perduraría más allá de la muerte. En la actualidad, es paradójicamente conocida como "Casa de los Cuernos", pues la tradición popular en el siglo XX, confundió las guirnaldas con cuernos.  

Friso que significa "amor más allá de la muerte"
7.- TORRE DEL CAÑÓN 

Torre del Cañón
En la misma calle que la Casa de los Cuernos y prácticamente frente a ella, se encuentra la "Torre del Cañón", esta torre desmochada, es lo único que se conserva del gran palacio finalizado a comienzos del siglo XVI, que perteneció a unos de los principales linajes de la ciudad, los "Garci-López de Chaves", grandes enemigos del linaje de "los Pachecos". Para que nos hagamos una idea de la magnitud del palacio, éste ocupaba toda la manzana, midiendo 35 metros de largo, con 900 m2 construidos y caballerizas con capacidad para 200 caballos.

Debido a los enfrentamientos que los Garci-López de Chaves tenían continuamente con los Pachecos en el último cuarto del siglo XIV, había un cañón siempre listo, en esta torre. Aún hoy puede observarse el agujero para el cañón. 

En el siglo XVIII, fue utilizado como cuartel de Caballería y cuenta la leyenda que la heroína mirobrigense Lorenza Iglesias, durante la guerra de la Independencia, fue este el cañón que disparó contra la tropa Napoleónica que acababa de invadir la ciudad y se encontraba en la Plaza Mayor. 


8.- CASA DEL CEÑO O CASA DE LOS MIRANDA OCAMPO

Situada en las Cuatro Calles, se encuentra la Casa del Ceño, una bonita casa que suele pasar desapercibida, por su ubicación en este entramado de estrechas callejuelas. Fue construida en el siglo XVI por el matrimonio Miranda-Ocampo, de estilo renacentista y con portada en ángulo, por lo que es conocida popularmente como la "Casa del Ceño".

Labrado en la piedra sobre su puerta, apenas hoy puede leerse lo que pone, por lo que lo transcribimos aquí, por parecernos curioso: "¡Oh muerte! Tú eres el único descanso de los trabajos en la vida del mortal!"

9.- ESCUDO DE LA CASA DE FELICIANO DE SILVA

Escudo de los Silva en las Cuatro Calles
También en las Cuatro Calles y junto a la Casa del Ceño, aún se conserva un escudo en piedra perteneciente a uno de los linajes principales de la ciudad, Los Silva, aunque es lo único que se conserva de la casa de los Silva que se ubicó aquí. Hemos querido destacar este escudo prácticamente olvidado, ya que a parte de que el fundador Tristán de Silva fue cronista de Carlos V, fue padre nada menos que del famoso escritor del Siglo de Oro Feliciano de Silva, primer continuador de La Celestina y culpable según Cervantes de la locura de su hidalgo caballero Don Quijote de la Mancha, ya que según aparece en el primer capitulo de El Quijote, ningún libro de caballería gustaba tanto a Don Quijote, como los escritos por Feliciano de Silva.

Feliciano, nació y murió en Ciudad Rodrigo, aquí se casó con Gracia contra muchos de sus familiares por ser hija de un judío converso, fue regidor de Ciudad Rodrigo, y en la casa que aquí se ubicaba fue donde tuvieron a sus 7 hijos, algunos de ellos también pasaron a la historia, aunque no gracias a la literatura, como su padre, sino como su hijo Diego de Silva quien combatió en la conquista de Perú y fue alcalde de Cuzco y protector del Inca Garcilaso de la Vega, ó su hijo Feliciano, quien salvó a la duquesa doña Ana de Aragón de morir ahogada.


10.- CUERPOS DE GUARDIA DE "EL REGISTRO" Y "SAN PELAYO"

Saliendo por la Puerta del Conde, se llega a la zona conocida como "El Registro", por ser aquí donde se registraba todo lo que entraba y salía de la ciudad y se pagaban los tributos vigentes. En el Cuerpo de guardia de "El Registro", al igual que en el siguiente de "San Pelayo", se pueden observar en los bancos de piedra, unas concavidades, en éstas, es donde eran colocados los fusiles del Cuerpo de Guardia.


Nota: Este tipo de post Top Ten, suelen ser los que más éxito tienen en el Blog, y creíamos que uno con algunas pequeñas curiosidades os podría resultar interesante, si visitáis Ciudad Rodrigo. Como los detalles de este tipo, son numerosos, habrá al menos una segunda parte...





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lunes, 23 de mayo de 2016

La Puerta del Conde, Ciudad Rodrigo (A 200 metros de Hotel Arcos)

Vista Exterior de la Puerta del Conde
La Puerta del Conde, es una de las puertas más antiguas, de las que dan acceso al recinto amurallado de Ciudad Rodrigo, fue uno de los accesos que tuvo ya en origen la muralla medieval.  En en la antigüedad estuvo protegida por un torreón.

El nombre de “Puerta del Conde”, lo recibe en memoria del conde don Rodrigo González Girón, repoblador de la ciudad allá por el año 1.100 y de quien se dice que recibe su nombre actual. Ya que primeramente se llamó Miróbriga Wettonum por los wetones, y posteriormente Augustóbriga o Civitas Augusta, por los romanos. 

En sus inmediaciones exteriores, se encontraba situada la alhóndiga medieval, así como la Casa del Peso de la Harina, donde se acudía a pesar todo el trigo de la villa. Sobre la el arco interior de la bóveda, se abre una hornacina, que cobija a una virgen de origen románico.

Acceso oficina de Herrasti
Durante la guerra de Sucesión contra “La Gran Alianza” compuesta por Portugal, Inglaterra y Holanda entre otros, en esta parte de la muralla al inicio de la Calle Campofrío, es donde se abrió una gran Brecha, destruyéndose la Iglesia de Santo Tomé y todas las casas adosadas a a la muralla a consecuencia de la artillería. Aún hoy, en el pavimento se puede observar lo que era la planta de la desaparecida Iglesia, y donde aún hoy permanecen los suntuosos sepulcros de los nobles Magdalena Rodríguez de Ocampo y su marido Antonio Hernández de Mercado, estando su nariz a sólo 20 centímetros del suelo y cuyos sepulcros albergan una temida leyenda, la cual trataremos en otra ocasión. Fue la sillería de la derruida iglesia aprovechada para cerrar la brecha y ensanchar la muralla adaptándola al nuevo armamento de guerra. 

En la parte exterior derecha de la Puerta del Conde, podemos observar una puerta, por la cual se accedía a la oficina de Mando del gobernador Pérez de Herrasti durante la Guerra de la Independencia y es aquí donde Herrasti, firmó la capitulación al Mariscal Ney. Sin duda un rincón histórico que hoy permanece prácticamente olvidado. 


Cuerpo de Guardia. Marcas de Fusiles
Saliendo a extramuros desde la Puerta del Conde, está la zona conocida como “El Registro”,  por donde entran los toros al recinto amurallado durante el Carnaval (Fiesta Grande de Ciudad Rodrigo y Declarada de Interés Turístico Nacional). 

El nombre de "El Registro", viene porque en el cuerpo de guardia que aún se conserva es donde se hacían los registros de lo que entraba y salía de la ciudad. En los bancos de piedra que están adosados a este edificio, aún se pueden observar importantes cavidades en la piedra, debido al continuo apoyo de los fusiles sobre él. 

Este edificio junto con el próximo cuerpo de guardia de San Pelayo, acoge el Centro de Interpretación de la Ruta de Fortificaciones de la frontera, (Ciudad Rodrigo, Fuerte de la Concepción, Gallegos de Argañán y la localidad portuguesa de Almeida) el cual realiza visitas explicativas para grupos concertados, por un precio de 1.50€ por persona.

Contacto para información del Aula de Interpretación: Teléfono 902 910 009 Correo Electrónico: rutafortificaciones@adecocir.es

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domingo, 3 de enero de 2016

Historia del CARNAVAL DEL TORO - Fiesta de Interés Turístico Nacional

En esta entrada del Blog, intentaremos resumir la historia del "Carnaval del Toro", será quizás, conociendo este pedacito de la historia de la ciudad, como se pueda llegar a entender el gran arraigo de este animal en las fiestas, que nunca jamás desde que tenemos noticia, han faltado en la celebración del Carnaval, con excepción de los durísimos años de la Guerra de la Independencia.

La figura del toro bravo es intrínseca a los mirobrigenses desde tiempos muy remotos, de hecho este animal ya aparece representado en alguna de las pinturas rupestres de la zona. Sería incomprensible para los mirobrigenses,  una fiesta de Carnaval sin la figura del toro bravo corriendo por las calles de Ciudad Rodrigo.  

No hay que obviar, que la ciudad está enclavada en pleno corazón del “Campo Charro”, que debido a sus condiciones naturales, es una tierra perfecta para la cría del toro bravo. En la actualidad, existen en la provincia más de 150 ganaderías de toro bravo y teniendo en cuenta que la extensión provincial es de poco más de 12.000 Km2, se puede uno hacer a la idea del arraigo social e importancia económica de este animal en nuestra tierra.

Constan documentos de hace más de 500 años en el Archivo Histórico Municipal, que ya demuestran la afición que los mirobrigenses han tenido por las fiestas taurinas. Entre ellos, figura un documento histórico expedido en 1.493 por los Reyes Católicos en el que dan un “tirón de orejas” a los regidores municipales por su desmedida afición a organizar festejos taurinos. Este documento de gran importancia, es el que demuestra que los de Ciudad Rodrigo, son los carnavales más antiguos de España. Extraemos algunos párrafos de dicho documento:

“Don Fernando e Doña Isabel, por la gracia de Dios, rey e reina de Castilla, de León.
A vos el concejo, corregidor, alcaldes, regidores, escuderos, oficiales e omes buenos de la ciudad de Ciudad Rodrigo, salud y gracia. Sepades que al tiempo que Nos mandamos al licenciado Sancho de Frias que fuese a dicha ciudad a tomar e recibir la residencia del licenciado Francisco Vargas del tiempo que por Nos tuvo el oficio de corregimiento desa dicha ciudad le mandamos que tomase las cuentas de los gastos que de ciertos años a esta parte se habían fecho en esa ciudad de los maravedís de le los propios e rentas…

Por las dichas cuentas de los gastos parece que cada año se gastan e distribuyen muchas cuantías de maravedís en comidas e bebidas e en colaciones por ende Nos vos mandamos que agora ni aquí adelante no gastéis ni se gaste de los propios e repartimientos desa dicha ciudad maravedís algunos en las dichas comidas e colaciones ecepto que el día de San Juan de junio de cada año que se pueda gastar fasta tres mil maravedís e nin mas…

E otros por cuanto por los dichos gastos parece que en esa dicha ciudad se corren muchas veces toros e en ellos se hacen gastos demasiados, mandamos que de aquí en adelante non se pague en esa dicha ciudad de los de los propios della ni por repartimiento mas de fasta seis toros cada año repartidos por las fiestas que a vosotros pareciese e bien visto fuer, lo cuales dichos toros, se carguen a las rentas de los propios de la dicha ciudad e se pongan por condición al tiempo  que se arrendaren a los que tomaren e que la carne e cueros dellos quede para los dichos arrendadores…”

No sabemos, si los mirobrigenses a pesar del respeto que siempre mostraron a los Reyes Católicos, en este caso seguirían las reales indicaciones, aunque todo hace pensar que no, ya que en los libros de actas y otros documentos que se conservan, se sigue hablando de correr toros por las calles y cualquier pretexto usado era usado para organizar corridas de toros o novillos. El nacimiento de un príncipe real, la llegada de algún personaje ilustre a Ciudad Rodrigo, hechos de armas favorables, etc… cualquier motivo era válido para correr los toros.

ORIGEN DE LA SUELTA DE TOROS POR LAS CALLES

En el siglo XVI, el Papado anunció que quedaban prohibidas bajo pena de excomunión las corridas de toros en cosos cerrados, algo que fue considerado en Ciudad Rodrigo como una “tragedia” e hizo intervenir a reyes y autoridades, incluso religiosos, en pro de suavizar esta severa norma. Pero fueron los mirobrigenses, los que en un derroche de agudeza popular, se las ingeniaron para tener sus toros. Ya que los toros estaban prohibidos en plazas cerradas, idearon abrir las puertas de la plaza y cerrar las de la muralla que rodea la ciudad. Si Roma prohibía los toros en cosos cerrados, no decía nada de ciudades cerradas. La fiesta, el jolgorio y el bullicio con los toros bravos, podía continuar.

Estas sueltas de toros por la ciudad, en alguna ocasión ocasionaron grandes sustos, una vez provocaron un altercado entre la autoridad civil y la militar, ya que uno de los toros se metió en el Castillo y el alcaide ordenó apresar al toro por haber invadido “zona militar” sin permiso. El pueblo, al quedarse sin su toro pidió al alcaide que devolvieran el toro a la calle, pero éste se negó a soltarlo y tuvo que intervenir la autoridad municipal, ocasionándose un sonado pleito.
En otra ocasión, otro toro llegó a meterse en el patio de una casa solariega y no se sabe si es que el toro no quiso salir o no le dejaron, el caso es que el pequeño patio sirvió como coso improvisado donde continuaron los lances toreros.

DISFRACES Y CARNAVAL 

Otra anécdota curiosa tuvo lugar en 1.525, donde un acuerdo del Cabildo catedralicio, prohíbe a todos los miembros del cabildo que “usen máscaras y jueguen cañas so pena de 100 ducados” y para evitar que estos usasen máscaras sin ser reconocidos, se obligó a lo siguiente, “se ha publicado que el día de la Magdalena ha de haber máscaras y juegos de cañas, se manda que aquel día asistan todos para que se vea que no van (con máscara)”.

Los juegos de cañas, torneos y alardes eran las actividades más habituales en el Ciudad Rodrigo del siglo XVI, ya que como plaza fuerte de ubicación estratégica en la frontera, sus ciudadanos tenían que estar siempre preparados para la guerra. Para regocijo de las clases más populares, se organizaban capeas y corridas de toros, porque según justificaba el rey Felipe II, las corridas eran una actividad muy propia para que sus súbditos estuvieran acostumbrados a los peligros de las guerras.

LOPE DE VEGA EN EL CARNAVAL DE CIUDAD RODRIGO 

Otra de las fechas claves sobre la celebración del Carnaval en Ciudad Rodrigo, aparece en la conocida obra de Lope de Vega “La Buena Guarda”, donde desarrolla un milagro del que ya se hace eco Gonzalo Berceo en sus “Milagros de Nuestra Señora”. La obra de Lope de Vega, fue terminada en 1.610 y el manuscrito original coloca la acción en Ciudad Rodrigo, aunque después se tacharían todas las referencias a ciudades españolas,  sustituyéndolas por extranjeras con el fin de evitar censuras. En ella podemos leer:

 “¿En qué Indias, en qué Francias, 
se celebra el Carnaval
con mayor solicitud?”

Más adelante agrega:
“En la puerta estoy mejor: 
desde aquí los quiero ver. 
Ya pasan. Ya vuelve el son;
pues Carnestolendas son;
sotana no hay que temer”.


Lope en el año 1.580 estudiaba en la Universidad de Salamanca, donde también pasó algunos años desde 1.590 a 1.595, tras ser desterrado de Madrid. En su tiempo de estudiante visitó Ciudad Rodrigo durante sus fiestas carnestolendas y por ello se refirió a él en el manuscrito de su libro.

EL CARNAVAL Y LAS GUERRAS 

El siglo XVII fue terrible para la ciudad, las crisis sociales y económicas que afectaron a toda España y las guerras con Portugal, asolaron de forma especial esta tierra. Con el siglo XVIII y la llegada de la dinastía de los Borbones a España, llega nuevamente a Ciudad Rodrigo la guerra, en este caso la de Sucesión, ya que la ciudad desde un primer momento levantó la bandera en favor de Felipe V. La ciudad es tomada por los portugueses, quienes la saquean arrasando los campos que la rodean. Una vez terminada la terrible guerra y la población va alcanzando un mayor desarrollo económico y social, también se recupera la alegría y las ganas de fiesta. En la sesión de 1.732 el Ayuntamiento toma el siguiente acuerdo:

“Ablose en este Ayuntamiento largamente en razón de aver pasado muchos años por la Calamidad y Contratiempos padecidos con la Guerra, sin que se ayan executado Corridas de toros enesta Ziudad, siendo así que se practicaba antes della una Corrida anual en cada año para cuyo fin e efecto que llaman junterias, contribuya con la porción de toros estipuladas en las Concordias entre Ziudad y tierra acerca de dichas yunterías y considerándose que de el restrablecimiento aya corrida anual…”

Añadiendo que todo ello sea para regocijo del pueblo, además de que con esta fiesta se contribuirá a atraer forasteros para beneficio y utilidad del comercio.

A partir del año 1.732, los acuerdos municipales sobre la celebración del Carnaval con corridas de toros van apareciendo continuamente año tras año, de forma interrumpida hasta nuestros días. Los Carnavales, se hacían para divertimento del pueblo. Transcribimos literalmente el acuerdo carnavalero de 1.737. “desterrar en parte la melancolía originada por tan repetidas enfermedades que se han padecido y se están padeciendo”. 

Los gobernantes, quieren que los ciudadanos por unos días se olviden de las miserias de la época, parece ser que aplicando el mismo principio que los emperadores romanos del “panen e circus” (pan y circo. O al menos la segunda parte).

Hubo ocasiones, en que las Arcas municipales estuvieron vacías, entonces se encargaba a dos regidores que ostentaban el título de Comisarios de Fiestas, que pidan a los ganaderos de la zona los novillos para ser corridos durante las carnestolendas (carnaval), o bien algún regidor es quien ofrece de forma desinteresada sus toros.



Ya en el año 1.909, hubo unas graves inundaciones que destruyeron muchas viviendas del conocido barrio el “Arrabal del Puente” (a extramuros), el Ayuntamiento se planteó la suspensión del Carnaval pensando que los mirobrigenses no tendrían especiales ganas de fiestas y con el fin de emplear el dinero de los toros en ayudar a los damnificados. El clamor popular en contra de dicha idea, hizo que la propuesta no fructificara y por acuerdo se puede decir que unánime de todos los mirobrigenses, se corrieron los toros como manda la tradición. Como testimonio de esta manifestación popular, han quedado unas coplas de la época:

Y queremos que haya toros,
blancos, negros o embolados
o aunque sean de cartón.  


Foto antigua: Carnaval del Toro (Ciudad Rodrigo)
En 1.929, se publica una Orden Real prohibiendo las capeas en los pueblos, ante la evidente preocupación de las autoridades municipales,  (gobernaba el Ayuntamiento D. Manuel Sánchez-Arjona y de Velasco, conocido como por los mirobrigenses como “El Buen Alcalde”, y que llegaba a aportar de peculio y de forma anónima el dinero necesario cuando éste faltaba), organizó entrevistas con el General Primo de Rivera sobre las que se cuenta que ante la insistencia del “Buen Alcalde”, llegó a exclamar: “Pero, coño, Manolo ¿cómo quieres que eche para atrás una Orden firmada por el Rey?”. Pero finalmente consiguió de Primo de Rivera una fórmula para continuar con las fiestas. El Gobernador Civil de la provincia recibió instrucciones para que hiciera la vista gorda o mirase para otra parte para no ver las capeas del Carnaval mirobrigense. El pueblo, agradecido, le sacó la siguiente canción:

Toreros de postín
nos trajo Don Manolo
cuando se fue a Madrid
a gestionar los toros. 
Gracias debemos darle
Pues sino es por su gestión
nos quedamos sin toros
nos quedamos sin toros
en esta población


Durante la Guerra Civil, a pesar de la tragedia que toda España estaba viviendo y de la falta de juventud, también se celebró el Carnaval, aunque por supuesto, no con toda la alegría que los caracteriza.

Completando la historia, durante el mandato de Franco, el Carnaval fue tratado de eliminar o al menos, tratado de reducir a la mínima expresión. Ciudad Rodrigo, para evitar que desapareciese, tuvo que disfrazarlo  y pasaron a identificarse como “Fiestas Tradicionales”, aunque para el pueblo, el nombre no cambió nada y seguían siendo Carnavales, únicamente era en los programas oficiales es donde aparecía la denominación legal exigida de “Fiestas Tradicionales”. Y fue aún no hace demasiados años, cuando volvió a recuperar su nombre, sumándosele además un apellido que lo identifica y singulariza, como si de una denominación de origen se tratase, el CARNAVAL DEL TORO. Declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional.

martes, 29 de diciembre de 2015

Mirobrigenses Ilustres: Feliciano de Silva (1480-1554)

Inauguramos la sección de mirobrigenses ilustres con el famosísimo escritor del siglo de Oro español, Feliciano de Silva.

Feliciano nació, vivió y murió en Ciudad Rodrigo, descendía de una poderosa familia. Su abuelo, Hernando de Silva, fue justicia mayor y corregidor de Ciudad Rodrigo y su padre, Tristán de Silva, fue regidor de Ciudad Rodrigo, alcalde de Madrid, estuvo años al servicio de los Reyes Católicos participando en la conquista de Granada y se le reconoce como cronista de Carlos V.

En 1.507, Feliciano de Silva ya pudo estar siguiendo los pasos de su padre convertido en regidor de Ciudad Rodrigo, tarea que compartió con la de árbitro en los tribunales o representando al Cabildo en el Concilio de Salamanca y según reza en su testamento, en el periodo comprendido entre 1515 y 1530 prestó sus servicios al emperador Carlos V durante 2 años.

No obstante, al contrario de lo que cabía esperar de un hidalgo en una población como la de Ciudad Rodrigo del siglo XVI (época dorada de la ciudad), la pasión de Feliciano eran los libros. Estudió en la universidad de Salamanca y tuvo vínculos amistosos con otros autores de su época que vivían por la zona, como Alonso Nuñez de Reinoso y Jorge de Montemayor, quienes además de tener grandes lazos de amistad con Feliciano, manifestaron un gran influjo literario del mirobrigense. También se cree que estuvo en contacto con el autor de “Palmerín de Oliva” y del “Primaleón” que más tarde se ha sabido que también era de Ciudad Rodrigo.

Hacia el año 1.520 se casó en la iglesia de San Cristóbal con Gracia, hija de un judío converso, ante la oposición de toda su familia, que no veían con buenos ojos que el regidor de la ciudad se casase con la hija de un judío, por lo que decidieron casarse de forma furtiva, según escritos de la época. Con ella tuvo 7 hijos, 4 hijos y 3 hijas.

Su hijo Diego, partió en 1.538 a la recién descubierta América y allí participó en la conquista de Perú, siendo nombrado alcalde de Cuzco tras el asesinato de Francisco Pizarro y siendo protector del Inca Garcilaso de la Vega, quien se refiere a él como su “padrino de confirmación”. Su segundo hijo, fue fraile de la orden de Santiago, bajo el nombre de Fray Luis de Silva. El tercero llamado también Feliciano, es al que se refiere Barrantes Maldonado en sus “Ilustraciones de la Casa de la Niebla”, al decir que la duquesa de Medina-Sidonia fue rescatada  del Guadalquivir por un “caballero paje del Duque, llamado Feliciano de Silva, natural de Ciudad Rodrigo”. Su hija, Doña María de Silva tuvo por fortuna casarse con Don Fadrique de Toledo, Clavero de Calatrava y nieto del I Duque de Alba, a pesar de los intentos de impedir la boda por la familia de él, debido nuevamente al origen judío de su madre, Gracia. Menos afortunadas fueron sus otras dos hijas, Aldonza e Isabel, hasta el punto que Feliciano, las benefició en la herencia “atento que son mujeres y son muy pobres”.  De los otros dos hijos, nada se sabe.

El hermano mayor de Feliciano, se llamó Tristán como su padre, sin embargo se dice que al segundo hijo decidió bautizarlo Feliciano porque en vez de un suceso triste le anunció un acontecimiento feliz. El 14 de Mayo de 1496, falleció su padre, mejorando en el testamento a su hijo Feliciano a quien deja la mayor parte de sus inmuebles en Ciudad Rodrigo. 

Gracias a un largo pleito que Gracia, ya viuda de Feliciano tuvo en la Chancillería de Valladolid, se sabe cuáles fueron las casas que Feliciano tuvo en Ciudad Rodrigo. “Las casas de su padre (Tristán de Silva) estaban situadas en el barrio que dicen de Sant isidro, cerca de la Puerta del Conde”, según las palabras de los testigos del pleito puede afirmarse que en esas casas cercanas a la Puerta del Conde nació y vivió durante años el literato Feliciano de Silva.

De la casa que llegó a tener troneras y torres fuertes de Feliciano de Silva, solamente queda una portada de grandes dovelas y un escudo con león rampante, que a finales del siglo XV levantó el poderoso linaje de los Silva. Uno de los más poderosos de la ciudad y junto a los Pacheco, rivales y enemigos de los Águila y los Chaves, de quienes aún se conservan palacios en la ciudad. 



Son muchas las obras destacadas de Feliciano de Silva, entre ellas destacan los libros del ciclo “Amadís de Gaula”, su Segunda Celestina (1534) la cual alcanzó 4 reimpresiones y sobre todo sus libros de caballerías. Dice Miguel de Cervantes en la Primera Parte del famosisímo Quijote, que uno de los principales motivos por los que al hidalgo protagonista se le secó el juicio fue por su afición a los libros de caballería, y más concretamente a su devoción por los escritos por Feliciano de Silva, “ningunos le parecían tan bien como los que compuso el famoso Feliciano de Silva”. De hecho, en “El Quijote” se plasman varios fragmentos de libros de Feliciano, aludiendo el estilo pretencioso y rebuscado del autor, como el conocidísimo “la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura…” o el los altos cielos que de vuestra divinidad divinamente con las estrellas se fortifican, y os hacen merecedora del merecimiento que merece la vuestra grandeza.” Frases de Feliciano de Silva que a Don Quijote le parecían perlas.

Restos Convento de Santo Domingo
La fama de sus obras, se extendió rápidamente entre el mundo cortesano del siglo XVI, llegando incluso a dar origen a diversidad de juegos. Pero como es habitual en estos casos, su trabajo contó con encendidos detractores y sus obras caballerescas hicieron correr mucha tinta de los escritores moralistas de la época, enemigos de la ficción caballeresca. Algunos se escudaron en el anonimato para desprestigiar a Feliciano de forma satírica (léase “los humildes de Maldonado”). Sin embargo, los libros del mirobrigense, no se resintieron con los ataques recibidos, llegándose a considerar moda en aquella época.

Su influjo se deja notar en las obras de otros escritores de gran renombre, incluso traspasando fronteras. Shakespeare presentó un personaje llamado “Florisquel” en su “Cuento de Invierno”.

Feliciano de Silva falleció el 24 de junio 1554, y tal y como lo pedía en su testamento fue enterrado en el desaparecido Convento de Santo Domingo, fundado por su familia en Ciudad Rodrigo. 


miércoles, 24 de junio de 2015

VÍTORES EN CIUDAD RODRIGO

El llamado Vítor o Víctor, que significa vencedor, es equivalente a un “¡Viva!”. Es un símbolo heredado del crismón del Bajo Imperio Romano que fue adoptado por algunas universidades españolas, especialmente la de Salamanca y también muy utilizado en Ciudad Rodrigo, desde el siglo XIV para rendir homenaje a los recién doctorados (máximo nivel de estudios).

Vítores en la fachada de la Catedral de "Santa María" en Ciudad Rodrigo
  
EL ORIGEN ROMANO DEL VÍTOR

Crismón Romano

En el año 313 d. de C. y a partir del Edicto de Milán, el crismón romano aparecía en las monedas, estandartes y en los escudos de los legionarios romanos.

Cuenta la Leyenda, que la noche anterior a la batalla del Puente Milvio, al emperador Constantino se le apareció en sueños la cruz, junto a las palabras de “In hoc signo vinces”, que significan “Con este signo vencerás”  y al día siguiente, el emperador sustituyó el águila imperial por el crismón y ganó la batalla, a pesar de tener un ejército muy inferior en número.

                                                                                                                 Poco a poco el signo se fue modificando, hasta adoptar otra forma, y terminar transformándose en el Vítor, también llamado el Escudo de la Victoria o Victorioso.


  
EL VÍTOR EN CIUDAD RODRIGO

Es un símbolo característico y tradicional que se ponía en los edificios importantes desde el siglo XIV y que aún en la actualidad se puede ver gran cantidad de ellos, que se conservan en las fachadas de los palacios y casas señoriales del Centro Histórico de Ciudad Rodrigo.

Vítor al Dr. Barrientos (Palacio de Montarco) en Ciudad Rodrigo
La cultura llegó a Miróbriga (nombre vetón de Ciudad Rodrigo “Miróbriga Wettonum”) ya en la época romana, con la construcción de la “Vía Colimbriana”, que la unía en Salamanca a la conocida “Calzada de la Plata”. Estas importantes rutas que pasaban por la ciudad, fueron decisivas para la llegada de un inmenso valor cultural y vincularla con una de las universidades más antiguas de Europa. La primera vinculación entre la Universidad de Salamanca y Ciudad Rodrigo, se remonta a finales del siglo XV y se centra en la figura del gran Fernando Gallego, reconocidísimo pintor que estuvo empadronado en Ciudad Rodrigo y en esa época pintó el conocido como “cielo de Salamanca” (emblema de salamanca durante su capitalidad cultural), así como otra obra extraordinaria, el retablo del Altar Mayor de la Catedral de Ciudad Rodrigo, que en palabras del gran historiador y crítico de arte Gaya Nuño, es el “más extenso y notable retablo español del siglo XV”. Lamentablemente, en la actualidad se encuentra en el Museo de Arte de la Universidad de Tucson (Arizona – Estados Unidos), como una de sus obras estrella.

Durante el siglo XVI, en el periodo de mayor esplendor de la Universidad de Salamanca y el siglo de oro de Ciudad Rodrigo, durante el cual hubo en la ciudad un gran auge económico y artístico como consecuencia del retorno de muchos mirobrigenses que participaron en el descubrimiento y conquista de América.  Ello supuso que un gran número de mirobrigenses fuese a la Universidad de Salamanca para doctorarse en Filosofía, Teología, Derecho y otras ciencias, dejando huella de ello en los “vítores” que aún se conservan en sus palacios o en la Catedral. Estos vítores se pintaban con sangre de toro y pigmentos vegetales, con la palabra Vítor acompañada del nombre del reciente doctor.


Desde este Blog, aconsejamos que cuando paseen por las calles de Ciudad Rodrigo, además de admirar sus numerosos monumentos y palacios, también se fijen y busquen los vítores que aún perduran en ellos. Los hay dedicados a personas que fueron importantes, como profesores universitarios o altos cargos eclesiásticos. Destacamos los vítores del Dr. Barrientos (canónigo doctoral de la Catedral) sobre la portada del Palacio de Montarco, el del Dr. Juan Gutiérrez (s. XVI), hombre de prestigio internacional en cuestiones civiles y canónigas, los de los Drs. Félix y Alonso de Manzanedo, el del Dr. Miguel Palacios, etc… ¿Se animan a buscarlos?